Están localizados la presencia de restos de la época de bronce en el término almonteño, lo cual indica que la presencia de una población en el término donde ahora se sitúa a Almonte se remonta mucho más atrás en la línea del tiempo. Esta población, según las investigaciones realizadas sobre la situación y sus escombros, pudo tener un contacto comercial activo con griegos y fenicios.
También se tiene constancia de que los romanos estuvieron en Almonte, ya que en el Cerro del Trigo hay una factoría dedicada a actividades pesqueras de la época de los romanos. También hubo presencia árabe en Almonte, ya que casualmente, el nombre de la localidad proviene de una raíz arabesca.
La provincia de Almonte fue reconquistada por los cristianos en al comienzo del siglo XIII, incorporándose a Castilla mediante el reino de Niebla, aunque en el siglo XIV, Almonte se separa de este reino, e incluso se llega a enfrentar con él por motivos municipales.
Nos podemos encontrar a los Duques de Medina-Sidonia como señores de Almonte, acabándose los enfrentamientos con Niebla (ya que éstos eran Condes de Niebla). Los Duques de Medina-Sidonia buscaban un territorio unido con Niebla, Sanlúcar y la propia Almonte.
Las guerras y crisis surgidas en el siglo XVII mermaron la población de Almonte en un porcentaje cercano al 50% (de 420 de 1642 a 273 en 1713), aunque se recupera de manera espectacular unas décadas después, superándose a finales del siglo XVIII los mil quinientos habitantes.
Durante el siglo XVIII y el XIX, los Almonteños viven de la agricultura (como el olivar y al viñedo) y, gracias a la abundante superficie forestal en la zona, también pudo sostenerse una gran población ganadera, de la cual cabras, ovejas, cerdos y colmenas habitaban en mayor número. El gran territorio de su provincia permite a los habitantes de Almonte que no falten los recursos alimenticios.
El nombre de Almonte y Doñana se proyectan a España gracias a la ermita de El Rocío a finales del XIX.Hoy en día Almonte vive de la agricultura, como venía haciendo desde el siglo XVIII, aunque el sector servicios se está convirtiendo en un motor de riqueza muy importante. El turismo de sol y playa que se desarrolla en la cercana playa de Matalascañas junto a la proyección mundial de su aldea de El Rocio, hace de este lugar un enclave privilegiado para descansar y digno de una visita, que si se hace en torno al mes de Mayo cuando se celebra su popular [Romería][1] en honor a su patrona la Virgen del Rocio, a muy seguro dejará un recuerdo inolvidable.