Plano de Cádiz, 1888
Gadir (primitivo nombre fenicio de Cádiz), etimológicamente significa castillo, fortaleza o, en general, recinto murado. Equivale al de "Agadir", frecuente en muchos topónimos actuales del norte de África. Aún hoy entre los bereberes Agadir significa «muro». Gadir fue el enclave fenicio más importante de la Antigüedad en la península Ibérica.
La tradición clásica sitúa la fundación de Cádiz 80 años después de la guerra de Troya. Así lo afirma, por ejemplo, Veleyo Patérculo en Hist. Rom. 1:2,1-3. Ello sitúa la fundación en el 1104 adC y la convierte en la ciudad de Occidente de cuya fundación se tienen referencias más antiguas (teniendo como referencia la fundación de Cartago sobre el siglo IX adC), aunque no hay yacimiento que lo verifique, puesto que los restos encontrados hasta la fecha son del siglo VIII adC (como tampoco de la vecina y mítica Tartessos; el yacimiento próximo más antiguo de la provincia es Doña Blanca, situado en el actual término municipal de El Puerto de Santa María).
Fundada por navegantes fenicios de Tiro, fue establecida con el nombre de Gdr, sobre lo que antaño era un pequeño archipiélago, hoy día una sola isla, para explotar las ricas rutas atlánticas del estaño, del cobre y el mercado tartésico-turdetano. Fue conocida por los griegos como Gádeira y por los romanos como Gades; y es de ambas de donde viene el gentilicio gaditano. Como casi todos los historiadores que han tratado de investigar sobre la fundación de Cádiz, nos presentan la leyenda de Hércules venciendo al gigante Gerión de tres cabezas.
Contaba con diversos templos dedicados a Crono, Melkart (atribuido a la divinidad de Hércules), etc. Aparte de servir de culto, probablemente se «auspiciaban» numerosos acuerdos comerciales poniendo a la respectiva deidad como testigo.
Fue metrópoli de las ciudades y factorías fenicias atlánticas hasta la ascensión de Cartago. A la muerte del rey Argantonio hacia 530 adC estalla una guerra entre los fenicios y los tartesios. Se pidió ayuda a Cartago ante la mayor presión que ejercían los tartesios (lo que terminó en la extinción de la civilización tartésica) y griegos focenses (véase guerras heleno-púnicas).
Fue aliada de Cartago durante las Guerras Púnicas, tras las que reconoció la supremacía romana en el 205 adC, aunque manteniendo su intensa actividad comercial. Se reforzaron las comunicaciones terrestres de Cádiz (ahora Gades) con el resto de la península y se construyeron un circo romano, un acueducto, más templos, etc. En esta época se hicieron famosas las exportaciones gaditanas de garum.
Con la oligarquía encabezada por la familia de los Balbos, que adopta el partido de César (Julio César extendió a sus habitantes la ciudadanía romana en 49 adC, según Dión Casio, 41, 24) contra los pompeyanos, vuelve a florecer la ciudad durante los últimos años de la República romana y el principado de Augusto. En éstos y posteriores años se hacen famosas las puellae gaditanae, bailarinas de Gades, como la citada por Marcial, Telethusa.
Vista satélite de Cádiz
A partir del siglo III, comienza la decadencia económica de la ciudad y su consiguiente despoblación, de la que no se recupera hasta el descubrimiento de América.
Con la caída del Imperio Romano pasó por manos de vándalos, bizantinos y visigodos. Tras la conquista musulmana, Qadis cayó en decadencia. La estatua de Hércules fue demolida hacia el siglo XI. En 1262 Alfonso X el Sabio la reconquistó, tras lo cual comenzó su revitalización.
De Cádiz partió Cristóbal Colón en su segundo y cuarto viajes a las Indias. En el año 1509 adquiere el derecho de registrar las naves de Indias y más tarde el de desembarcar productos de las Antillas. En 1535 se fundó el Juzgado de Indias que permitía eludir el control que ejercía la Casa de Contratación de Sevilla en el comercio con las Indias.
En 1553 el pirata Barbarroja intentó apoderarse de la ciudad que fue defendida con la ayuda del genovés Andrea Doria. En 1587 sufrió el saqueo del inglés Francis Drake, en 1596 el de la escuadra anglo-holandesa al mando del conde de Essex, motivo para su posterior fortificación. Los ingleses pidieron rescate por la mayoría de la población escogiendo rehenes entre los ciudadanos más señalados. En 1625 Lord Wimbledon fue repelido a pesar de su superioridad. En 1702 la Bahía de Cádiz fue espectadora de nuevas batallas navales. El Príncipe de Darmstadt, en nombre del pretendiente austriaco, asalta Rota y El Puerto. En 1717 se trasladó a Cádiz la Casa de Contratación arrebatándole a Sevilla el monopolio comercial con América (ya en 1680 se había convertido en cabecera de comercio), lo que junto con la política liberalizadora de los primeros Borbones favoreció la formación de una burguesía gaditana, epicentro de una ciudad cosmopolita. Es la ciudad ilustrada que cuenta con una «Casa de la Camorra», antecedente del posterior Ateneo Literario Artístico y Científico fundado en 1858. En 1755 un maremoto (el Terremoto de Lisboa) azotó la ciudad provocando grandes daños.
Francisco de Zurbarán, Bombardeo de Cádiz, 1634, Museo del Prado
El 21 de octubre 1805 parte de Cádiz el combinado naval hispano-francés para enfrentarse contra la escuadra inglesa al mando de Horacio Nelson, cuya victoria en el cabo de Trafalgar puso fin a una brillante tradición marítima hispánica.
Durante la invasión napoleónica Cádiz resistió al asedio francés y en 1811 se reunieron diputados de todos los territorios de la monarquía (incluyendo Hispanoamérica y Filipinas) para redactar la primera Constitución de las Españas. Finalmente se aprobó en la Iglesia de San Felipe Neri la primera constitución española en 1812. Ésta fue de marcado carácter liberal y abolida más tarde por Fernando VII (quien interrumpe definitivamente la prosperidad de esta ciudad con la ayuda de los Cien Mil Hijos de San Luis).
En 1868 se produjo el levantamiento de Juan Bautista Topete iniciando la Revolución Liberal que desembocaría en la constitución democrático-liberal de 1869. Durante la I República (febrero de 1873 ? diciembre de 1874) Cádiz se declaró cantón independiente, pero con la subida al trono de Alfonso XII fue obligada a renunciar al cantonalismo. La pérdida de las provincias de ultramar (Cuba, Puerto Rico, Filipinas) en 1898 supuso el inicio de una nueva decadencia.
En 1936, el general ultraderechista Varela se sublevó en Cádiz contra la República sumándose al golpe militar encabezado por el general Francisco Franco Bahamonde y ejerciendo una dura represión sobre la población civil sospechosa de mantenerse fiel a la legalidad republicana. El jefe de los falangistas que fueron llevando a cabo buena parte de la represión era Mora Figueroa.
El 18 de agosto de 1947, a las 21:45, explotó un polvorín de la Armada que destruyó buena parte de la ciudad. Las víctimas oficiales se cifraron en 157 muertos y más de 5.000 heridos. Las Puertas de Tierra salvaron el casco antiguo de la ciudad, aunque algunos edificios (como la Catedral y el Gran Teatro Falla), sufrieron numerosos desperfectos. La zona de extramuros quedó demolida en su casi totalidad. Argentina envió ayuda alimentaria para los supervivientes, pero ésta no llegó a su destino, siendo desviada a lugares desconocidos dentro de España.
Durante la dictadura franquista, gobernó la ciudad José León de Carranza. Como en tiempos pasados se convirtió en uno de los principales focos de agitación política durante la Transición. Así junto con Vigo nutrió las filas del GRAPO a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980.
Es en esta década que inicia su largo mandato en la alcaldía, Carlos Diaz, por el PSOE. La ciudad vive un cambio total. En el aspecto de las infraestructuras y el equipamiento urbano va indudablemente a mejor, sin embargo, en relación con el empleo se convierte en la capital del paro de Europa. En 1995 gana la alcaldía (y hasta la actualidad) el PP, y aunque la situación de desempleo no cambia, Cádiz se convierte en las elecciones de 2003 en la ciudad española donde el PP recibe mayores apoyos.