La actual ciudad de Liria tiene sus raíces en la Edad del Bronce, en el establecimiento que hacia la mitad del II milenio anterior a nuestra Era hubo en el cerro de San Miguel y del que fue continuador el poblado ibérico.
Los trabajos de Hércules (mosaico romano)
Según Joan Fuster, el nombre de Liria procede de Leiria, el antiguo topónimo ibero de Edeta, que fue rescatado durante la Edad Media.
Su categoría política y económica, así como su estratégica posición, le hizo jugar un papel importante en las guerras civiles romanas.
La importancia de Edeta fue primordial durante los dos primeros siglos de nuestra Era. El descenso iniciado en el siglo III, y acentuado en los posteriores, pudo ser consecuencia paralela al crecimiento de Valentia.
Tras una nueva dominación visigoda, se daría paso al largo período islámico. En esta etapa, al negarse Al-Mustain a pagar el tributo de 2000 dinares correspondientes a las parias del año 1090, el Cid sitió a Liria. Durante el sitio, el Cid recibió una carta de la reina Constanza, esposa de Alfonso VI, que le aseguraba el perdón de su marido si se incorporaba a la expedición del rey castellano preparada contra los almorávides en Andalucía. El Cid abandonó el sitio de Liria cuando ya estaba a punto de tomarla.
Durante el período musulmán fueron perfeccionados las acequias y el sistema de riegos de la huerta de Liria. En el aspecto político fue sede residencial del Cadí, especie de juez o magistrado de la ley musulmana, designado directamente por el califa.
Tras la conquista cristiana, hacia los años 1248 y 1249 tuvo lugar un repartimiento de tierras y la subsiguiente repoblación con cristianos viejos. En abril de 1252 el rey Jaime I otorgaba a Liria la carta puebla más una serie de privilegios.
Aunque Liria fue villa real siempre, tuvo varios señoríos como los de María Fernández en 1293, el del infante Juan desde 1337 y el del infante Raimundo Berenguer desde 1339. El último señor sería el infante Martín.
Durante las guerras de la Unión, Liria tomó partido del rey. En la guerra entre los dos Pedros fue conquistada por el castellano Pedro I el Cruel en 1363. En junio de 1364, Pedro el Ceremonioso se dirigió hacia Liria con ánimo de recuperarla.
La expulsión de los moriscos en 1609 no le afectó mucho puesto que su población estaba integrada casi exclusivamente por cristianos viejos.
"Ca la Vila"
Terminada la Guerra de Sucesión, el rey Felipe V, para premiar los servicios del duque de Berwick, vencedor en Almansa, creó el ducado de Liria y se lo concedió. El primer duque, Jacobo Fitz James Stuart, era hijo de Jacobo II, rey de Inglaterra, quien le había nombrado duque de Berwick y virrey de Irlanda. Fue mariscal de Francia y capitán general de España durante la guerra de Sucesión. El tercer duque de Liria, llamado como su abuelo, casó con María Teresa de Silva y Palafoix Alvárez de Toledo, duquesa de Alba. Apartir de este momento, el título de Duque de Liria, pasa a manos de la Casa de Alba, estando en posesión en la actualidad por Cayetana Fitz-James Stuart, quien es además Alcaldesa Honorífica de Liria.
Durante el siglo XVIII la política fisiocrática de los Borbones dio lugar a un avance espectacular de la agricultura liriana.
En épocas posteriores, durante la guerra de la Independencia, la población abandonó el casco urbano y se refugió en los montes. Las tropas francesas ocuparon la villa desde 1810 a 1813 y se hicieron fuertes en el santuario de San Miguel.
Liria fue saqueada durante la guerra civil de 1836 por las tropas carlistas de Cabrera en numerosas ocasiones.
Fue en 1887 cuando, por real decreto, se concedió a Liria el título de ciudad.