Desde el siglo X, Suresnes formaba parte de los dominios reales. Carlos el Simple la cedió al abad de Saint Germain-des-Prés. En 1070 se erigió como parroquia.
En 1593, Enrique IV autorizó las conferencias entre católicos y protestantes en las que se decidió que el rey adoptara la religión católica.
En el siglo XV, algunos laicos deseosos de una vida retirada se trasladaron al Mont Valérien. En el XVI se constituyó una comunidad de eremitas. En 1634 se iniciaron las peregrinaciones al monte, construyéndose un calvario con capillas sufragadas por los miembros de la corte.
El uso religioso del monte finaliza cuando en 1840 se decide por el gobierno Thiers la construcción de fortificaciones en torno a París. En 1841, sobre las ruinas de una abadía, se inició la construcción del fuerte de Mont Valérien, que participó en la guerra Franco-Prusiana y en la represión de la Comuna.
Con el inicio de la guerra en 1914, Suresnes se transformó en uno de los principales lugares de fabricación de material de artillería.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el fuerte de Mont Valérien fue prisión de resistentes, muchos de los cuales fueron ejecutados allí.
Del 11 al 13 de octubre de 1974 de celebró el Congreso de Suresnes, último del PSOE en el exilio.